A primeros de octubre del año pasado rogaba a las hadas que ayudaran a encauzar la situación política y social (ver post: Que las hadas intercedan). Después de leer estos días los periódicos, una vez más, y ahora más que nunca, ruego encarecidamente a esos seres, entre lo mítico y lo humano, nos asistan en el destierro de malintencionados, manipuladores de conciencias y tergiversadores de la Verdad, sea ésta la que sea, y amparen, protejan y patrocinen a las personas de buen corazón y buena cabeza, sean de la ideología o de la creencia que sean, de forma que los barcos lleguen a los puertos que tengan que llegar y, de nuevo, resurja la Esperanza.











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